A 80 años del Terremoto de Cumaná

Un diagnóstico actual.

El día 17 de enero de 1929, a las 7:28´:30” am, ocurrió un violento sismo de magnitud 7.0, con epicentro al este de Cumaná, coordenadas -64º W y 10º30ºN, con daños en la ciudad: el Castillo San Antonio de la Eminencia, en las garitas ubicadas en los extremos este y oeste respectivamente; afectación del Puente Guzmán Blanco, con la calle la Margariteña (hoy día) donde se dio el fenómeno de licuación; en el callejón El Alacrán; en la Calle Bolívar (desde Santa Inés hasta el Colegio de la Carmelitas), en la Calle y Plaza Rivero; en la Calle Mariño, daños en las viviendas construidas de bahareque; afectación a la estructura de hierro de Industrias Manzanares; pero, en el extremo Este de la ciudad (hoy donde se ubican hoy RESIDENCIAS GRAN MARISCAL, CCIPC, Makro) desde el Peñón hasta el Cerro de Caigüire, en el suelo de esa área quedaron grietas a lo largo de 4 Km. Los sitios o  calles antes mencionadas, actualmente están ocupadas por zonas residenciales, industriales y comerciales, con una alta densidad poblacional, con numerosas unidades educativas, vías de comunicación, presencia de líneas vitales (electricidad, agua, telefonía, puentes, etc.); además, del hospital (Servicio Autónomo Hospital Antonio Patricio de Alcalá) de 10 pisos,  ambulatorios y numerosos puentes. Pero las estructuras construidas, hace algún tiempo, a la luz de alguna norma sismorresistente probablemente, no la vigente, están en riesgo potencial por lo que deben ser reforzadas o adecuadas a la norma actual, para evitar daños en el futuro. Hay que destacar que la línea vital, súper importante, de la tubería de agua que proviene del Turimiquire,  hasta la estación en Tres Picos, tiene un recorrido riesgoso, es así, que en algunos lugares ésta se encuentra debajo o encima (como techo) de viviendas; u otros sitios saturados de agua potencialmente derrumbable. Además, el túnel y el canal de transvase, presentan deterioro en el   concreto por el proceso de oxidación del hierro.  Otra situación de cuidado son los puentes que comunican a la ciudad, que no han sido revisados, por ejemplo, los de las Calles Petión y Gómez Rubio, etc.; qué decir de las aguas que corren por algunas calles, que provienen de las casas, ejemplo Calle Blanco Fombona y demás calles paralelas (será acaso que en  algunas casas se usan los baños y el agua sale al frente), de ser así, la Alcaldía podría obligar a los infractores a taparlas. Una situación más, son los posibles derrumbes que pueden ocurrir (y ocurren)  a lo largo y ancho del Cerro Caigüire, donde existe un buen número de viviendas en riesgo, algunas recién construidas; además existen unos tanques  de agua, afectados por el terremoto del 09/07/1997; otros construidos en zona de potencial deslizamiento.  De igual forma, debemos observar la línea vital de electricidad, nosotros dependemos de la estación El Indio en Monagas, de allí a la subestación en Casanay que está cerca del  sistema de fallas El Pilar; en caso de fallar, se tiene la estación de Guaraguao, cercano al mismo sistema. Pensado en positivo, consideremos que las líneas vitales se establecieron perfectamente con proyectos bien dinámicos, con todos los estudios de los terrenos o áreas donde se ubicaron, de igual forma aplica para las viviendas. Observemos, las construidas en el margen norte de la troncal 09, esto es, en la entrada a Cumaná frente a la Urb. Cristóbal Colón, o la construida en la parte baja de Lomas de Ayacucho en la entrada a la Llanada Vieja. Con esto se  pretende mostrar un diagnóstico de la ciudad de Cumaná, a 80 años del Terremoto de carácter ruinoso que la afectó. En qué condiciones; nos encontramos hoy día, ¿estamos preparados como sociedad, y las instituciones están a tono para socorrer?; las estructuras educativas, salud, guarnición, ¿estarán en condición de soportar otro sismo de la magnitud de 1929?. ¡Usted tiene la palabra!.

Realizado por: Prof. Jaime E. Avendaño León.

Director Centro de Sismología

JEAL/Ofelia

 

Lomas de Ayacucho - Cumaná